Y lo dijo un torero (parece).
Si querés hacer la mayor cantidad posible de #proyectos, tenés que balancear tus recursos con tu ambición, controlando que la cantidad de proyectos no se te vaya de madres.
No, es mentira que la gente trabaja más si le asignás más cosas. Llegado un punto, trabaja mucho pero produce poco, porque se tranca todo, como en la panadería caótica de mis posts anteriores.
Pedir más de lo que tus recursos son capaces no puede ser, y además es imposible.
Y como líder, es tu responsabilidad equilibrar la balanza. Así:
Anota las horas disponibles que hay para proyectos, por ejemplo en el próximo semestre.
Anota los proyectos en curso, en un ranking priorizado. Si, alguien tiene que priorizar (el liderazgo).
Mata a los zombies y los de baja prioridad.
Estima las horas que faltan para terminar los que quedan.
Activa los proyectos comenzando desde arriba, hasta que te quedes sin horas para el período.
¿Parecen muy pocos? Son los que realmente vas a poder hacer. Si intentas más, van a hacer menos.
Importante: No dejes que cualquiera cree nuevos proyectos. Establece reglas claras para eso.
Ahora que estabilizaste el sistema, podés aplicar los métodos ya conocidos para gestionar innovación y proyectos. Intentarlo antes es un ejericio en frustración.
Enfocado en lo que sí podés hacer, habrá suficiente dulce sobre el pan para que quede bien sabroso!