Cuando empiezo más #proyectos de los que puedo terminar, algunos mutan en muertos vivientes.
No mueren del todo, y tampoco finalizan. Pero de vez en cuando muerden algún recurso.
En la panadería caótica, son clientes que nunca termino de atender y ahí quedan errantes y harapientos. Meses. O años.
Los zombies son sumamente #tóxicos para tu empresa porque envenenan la credibilidad de los proyectos y la de sus #líderes, poniendo en cuestión su capacidad de construir #futuro.
Al fin y al cabo, si un cliente (proyecto) nuevo entra a la panadería, ¿cómo se si no va a ser un zombie? Mejor no lo atiendo y me enfoco en clientes más prometedores.
Mientras, veo si alguien grita, a ver si lo tomo en serio o no.
Con el tiempo, sólo se atienden los proyectos que pensamos que tienen apoyo.
Para el resto hacemos teatro.
Los zombies producen hastío y cinismo. Matalos. Matalos ya.
En la lista de proyectos que hiciste, marcá los zombies. Son los que hace más de dos semanas que no atiende nadie. Todos saben cuales son.
Sacalos de la panadería. Separa los proyectos de los zombies.