Antes de tirarte de cabeza a emprender…

Antes de tirarte de cabeza al emprendedurismo, dejame que te diga un par de cosas tras casi 20 años de vuelo: no todo es color de rosa.

En un buscador de fotos ponés emprendedor y ves gente joven y bonita sonriendo y trabajando en algo apasionante y dinámico.

Pero no es tan así, y no es para todo el mundo; la estadística dice que lo más probable es que no sea para vos tampoco.

Y eso está bien.

No estoy hablando de un «emprendehobby», algo que hacés luego de trabajar, o para entretener una vida económica resuelta, sino de un emprendimiento al que te dediques full time y del cual dependan vos y tu familia.

Primero, nada dice que ser emprendedor sea mejor moralmente que ser empleado. Tener un empleo honesto y dedicarte a él con entrega es algo honroso. Contribuís a algo más grande en una organización que valga la pena o simplemente hacés un buen trabajo.

Se habla de tener una pasión y un propósito para ser un emprendedor. Es cierto, ayuda, pero ni cerca es suficiente.

Dudo que todos los emprendedores sientan pasión por cada uno de estos puntos, por ejemplo:

– Constituir una empresa, en un país áspero para los emprendedores.
– Lidiar con temas de personal, incluyendo despidos, problemas de performance y reclamos laborales.
– Correr atrás de los cobros.
– Vender y mantener un flujo de trabajo, y maldormir desvelado cuando las ventas no aparecen.
– Pagar los impuestos y cargas tuyos y de tus empleados (lo del aporte/impuesto «personal» no existe, la cuenta te llega a vos).
– Armarte tu propio plan de retiro, a pesar de aportar.

La libertad y posibilidades que estás buscando para vivir de lo que amás tiene un costo: vas a tener que modificar tu carrera para ser competente en las áreas de un empresario. Vas a hacer varias cosas que no te gustan, y que insumen más de lo que imaginás de «un mal necesario».

Yo amo ser emprendedor. Hago lo que me parece. No espero por nadie. Tengo clientes pero no jefe. Me permite barajar mis compromisos para estar cerca de mis hijos. Me genera orgullo y satisfacción honda cuando logro cosas. Me desafía todo el tiempo. Me mantiene estudiando y luchando.

Pero sobre todo, soy emprendedor porque puedo. Me hace sentir en paz conmigo, centrado con lo que soy y arraigado con mi función en el planeta. Al menos por el momento.

Nunca vas a saber de antemano si tenés madera. Probá y fijate. Date un plazo. Tratate con amabilidad y observate. Abandonalo con la frente en alto si no te sirve. Es TU vida.

Tené especial cuidado si entras a la industria de los emprendimientos. Hay mucha gente talentosa y honesta comprometida de corazón con desarrollar individuos emprendedores.

Pero también hay de lo otro: fuerzas interesadas en perpetuar la propia industria. Abrí los ojos y las orejas y observá lo que se hace, no sólo el hype. Averiguá quién es quién y avivate, emprender no es para naïves.

Y ante la duda, Cuarteto de Nos: «nunca te mojes por alguien que siempre está seco».

Por Emilio Oteiza.

Consultor y docente en innovación. Fundador de Ignite – Consultoría en Innovación y Diseño. Dirige el Programa de Innovación en UCU Business School.

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