Vendo una cosa, me compran otra
Entender para qué tipo de progreso te «contratan» tus clientes es una de las maneras de innovar y generar máquinas de crecimiento.
Un banco que te presta plata y te la cobra por mes, es un banco para asalariados.
Si tenés un almacén de barrio periférico, no podés cerrar para ir al banco, en el que además te van a tratar como sapo de otro pozo. Viene el prestamista en moto y te da $ 10.000 para que le pagues $ 1.000 por día durante 12 días o más. Te cobra en tu almacén, diariamente.
El banco y la moto venden préstamos, pero vos comprás tener mercadería para trabajar, que es una forma de hacer otro progreso mayor: lidiar con tu vulnerabilidad.
Porque vos tenés un ciclo económico semanal. Juntás alguna entrada fija con cosas que te van saliendo. Tu ingreso es 1- bajo, 2- irregular, 3- imprevisible (el «triple martillo» de la pobreza, según Stuart Rutherford).
La clase media desprecia tu uso permanente de préstamos porque creen que indica que sos torpe con tu dinero, y no te sabés administrar, y que tenés la culpa de ser pobre. Ellos no ven que su acceso al ahorro, dado por sentado, es un lujo que vos no te podés dar. No tenés cómo ahorrar. Hay muchas demandas, muchos peligros y muchas tentaciones. Sos vulnerable.
Entonces guardás en el lugar más seguro: el futuro. Tu dinero está más a salvo en el futuro, más lejos de manos ávidas y compañeros con urgencias. Por eso usás préstamos. Porque sos vulnerable.
La legislación no tiene la menor idea, está en otro mundo. Legislan para los asalariados. Para ellos, un préstamo es un préstamo. Pero no. Un préstamo para vos es un escudo. Mientras que para mí es darme un gusto.
Vos y yo contratamos préstamos por razones muy diferentes. La moto está en el negocio de la vulnerabilidad. El banco en el de optimizar el rendimiento de activos. Desde afuera, todo parece un préstamo, pero no.
¿Y por casa cómo andamos?
Ahora extendé esto a tu empresa, a tu organización. ¿Para qué te contratan tus clientes? ¿Contra quiénes competís en realidad?
Cuando realmente contestás estas preguntas, podés llevar nuevas ideas, poderosas ideas, valientes ideas, al mercado. Podés innovar. Podés profundizar tus relaciones con los clientes, mantenerte relevante, energizar a tu gente revitalizando tu propósito, desarrollar máquinas de crecimiento y vender más.
¿Necesitas una guía? Nos dedicamos a esto, contactanos hoy.
(*) Theodore Levitt: «La gente no compra taladros de 1/4, compra agujeros de 1/4»