Desde el día 0, cuando te ponés a desarrollar ideas en tu empresa, tené en cuenta que vas a precisar implementarlas.
Para eso, integrá constructores en tu equipo. Gente que conoce cómo hacer las cosas, cómo integrarlas en las operaciones diarias, con quién hablar y qué decirle para que lo nuevo arraigue.
Y de paso, te aportarán alguna idea.
El partido de innovar va hasta la implementación.
La ideación no es suficiente.
El prototipado no es suficiente.
El testeo no es suficiente.
Hay que encarar y resolver los mil detalles necesarios donde el diablo mete la cola, y superar los anticuerpos a las nuevas ideas.
«Lo nuevo necesita amigos»(*); mejor si son constructores.
(*) Anton Ego, Ratatouille (Brad Bird)
Por Emilio Oteiza.
Consultor y docente en innovación. Fundador de Ignite – Consultoría en Innovación y Diseño. Dirige el Programa de Innovación en UCU Business School.