Lo que aprendo en un proyecto es el lado B de su valor, y si no presto atención, se desperdicia.
Para eso están las «lecciones aprendidas»: conocimiento documentado de lo que surge en los proyectos.
Lo difícil no es tanto registrarlas, sino usarlas. Como su tratamiento en la bibliografía de gestión de proyectos tiende a ser pobre, conviene hibridar usando un concepto de Gestión del Conocimiento.
La información pasa a ser conocimiento cuando es portable: está estructurada de tal modo que me permite, a mí o aun tercero en una futura situación 1) discernir que estoy frente a determinada situación y 2) actuar con efectividad.
Por eso es importante la síntesis:
a) estudiar las lecciones aprendidas
b) derivar el conocimiento portable
c) sintetizarlo en algún artefacto para comunicarlo
Puede ser una combinación de algo escrito, una infografía, un flujograma, un video, etc.
Si vas a establecer, en tu metodología de gestión de proyectos, el tratamiento de lecciones aprendidas, dejá previstos recursos y tiempo para realizar síntesis y diseminar estos «artefactos».
Si no, probablemente termines con una chorrera de afirmaciones basadas en la experiencia difíciles de navegar y usar.
Por Emilio Oteiza.
Consultor y docente en innovación. Fundador de Ignite – Consultoría en Innovación y Diseño. Dirige el Programa de Innovación en UCU Business School.